¿QUÉ ES LA CULPA?
¿Qué es la culpa? ¿Por qué nos sentimos culpables?
Vamos a verlo desde el punto de vista científico y espiritual.
La culpa es una emoción; falta o delito que comete una persona de forma
voluntaria. Cuando uno siente una culpa, siente que tiene alguna falta,
que hicimos algo mal, algo incorrecto; tenemos algo cargando e incluso
los resentimientos están ahí arraigados.
La responsabilidad o causa de un suceso, una acción negativa o
perjudicial, que se atribuye una persona con una cosa. Sentirse
responsable o compungido por una ofensa percibida real o imaginaria.
Cuando nos imaginamos cosas, nuestra mente empieza también a crear
pensamientos y afloran cosas arraigadas que llevamos arrastrando.
Puede ser parte de la reacción cuando un ser amado transciende o por
otros eventos. Esto nos ocurre a muchos de nosotros.
La culpa puede ser normal y es un indicador de una enfermedad
subyacente cuando los sentimientos se vuelven intensivos, ocurren en
todo momento o interfieren con la vida cotidiana.
La culpa es una emoción, pero no es buena ni mala; no es negativa ni
positiva. Es una emoción que proviene de nuestros pensamientos.
La culpa es una de las “piedras” más grandes que tenemos, que
cargamos, porque la culpa siempre requiere castigo. El hecho de
necesitar un castigo, genera que nosotros estemos auto-saboteándonos,
porque normalmente no hay un adulto que nos haga pagar finalmente por
aquello que hicimos o dejamos de hacer, que es por lo que nosotros nos
sentimos culpables. Eso es lo más peligroso de la culpa, que te hace
sabotear todas las cosas que tienes que estás intentando que funcionen
en tu vida y tú mismo te lo vas a estar saboteando.

El auto-sabotaje nos lo creamos como castigo, precisamente, de
sentirnos culpables de algo en particular. Esto es sumamente común,
cuando tenemos un ser transcendido; siempre decimos “no hice esto…”,
“me faltó esto otro…”, “si yo hubiera dicho…” o ”si hubiera hecho…”; todo
este tipo de cosas para tratar de evitar lo que sucedió. Eso es una resistencia muy típica de las personas que están viviendo la
transcendencia de un ser amado. Siempre el resistir, el decir “no quiero
que esto sea real” y después viene el decir: “lo que no se hizo”, lo que
empiezas a creer que “faltó”.
Una de las cosas más importantes que hay que entender es que las
personas inmediatamente dicen; “para mí fue perfecto, yo no tengo nada
que perdonar, todo está bien…hoy lo entiendo”. Lo que faltó, lo que tú
crees que no hiciste, todo está perfecto, porque así era como tenía que
suceder. Los primeros que entienden que esto fue perfecto son los seres
transcendidos. Entonces hay que dejar de preocuparse de si dijimos o no
dijimos lo suficiente o si hicimos o no hicimos algo. Ese tipo de cosas a la
única persona que le hace daño es a nosotros mismos.
La culpa son creencias y percepciones que traemos arraigadas.
Los “si hubiera…”
“Los hubiera…” no existen, todo pasa porque tenía que pasar, de
manera perfecta; ni antes ni después pasa esto. Los tiempos son
perfectos. No existen los “si hubiera…”. Tenemos que vivir el presente.
Todos sentimos en cierto momento una culpabilidad que llevamos
cargando con el “hubiera…”, si no estuve presente cuando transcendió.
No pasa nada, nuestros seres amados, saben todo, escuchan todo,
están a la velocidad del pensamiento; así que si de corazón nos abrimos
y hablamos con nuestro ser amado, en un lugar tranquilo, podemos
decirle cualquier cosa que le deseemos decir y el ser amado lo sabe.

Esto lo confirma la doctora Elizabeth Kluber-Ross, de sus investigaciones
e incluso de personas que tienen regresiones e inclusive experiencias de
muchas personas.
Hay 5 formas en las que se puede activar el quitarse de encima la culpa.
Lo primero que hay que entender es que nosotros somos Amor y todos
somos Amor y todos estamos creados desde el Amor, o sea por el Amor.
Si se entiende esto, se puede empezar a manifestar la inocencia.
Cuando no se hace algo, porque no sabes que necesitas hacerlo o
porque es necesario hacerlo o decirlo, entonces estás cayendo en la
parte inocente. Si alguien llega y te dice:
“tú necesitas hacer esto” y no lo haces; ahí tú ya si sabías que tenías que
hacerlo. Pero cuando tú no sabes que hacer, no se te informa, no tienes
el conocimiento; entonces eres inocente. Si comienzas a decirte a ti mismo en ese momento: “yo era inocente porque yo no sabía esto”, lo
que sea. Si tú no lo sabes, no puedes evitar nada, por lo tanto eres
inocente.
Primero manifiéstate como Amor y después manifiéstate como inocente,
porque no sabías en ese momento y lo que es más importante, no buscar
expresiones del tipo “pude prever eso”. No hubieses cambiado nada de
todas formas; de verdad que no lo hubieras podido cambiar.
Y empieza también por aceptar que las cosas son perfectas. Si empiezas
a aceptar la perfección en las cosas, entonces simplemente empiezas a
fluir, dejas de resistirte, dejas de ir en contra de la corriente y entonces es
cuando se da el proceso del perdón en ti mismo, porque tú no necesitas
estar “cargando” absolutamente nada, porque no ibas a poder hacer
nada, de verdad, no se puede hacer nada. Son “acuerdos” entre almas.
Son designios del Alma en donde un humano no se puede meter. No hay
que torturarse pensando que pudimos haber hecho algo, no hay nada
que hacer cuando ya está tomada una decisión a nivel de almas.
Todo es perfecto, no te culpes, suelta, acepta y reconoce que el
sentimiento de culpabilidad que traes, te lo hicieron creer desde
pequeño. Traemos creencias y percepciones arraigadas.

Si necesitas que tengas que pedir perdón, si eso te hace sentir bien, si te
hace soltar la culpabilidad que traes, para que te sientas libre de que
hiciste algo malo; aunque en realidad no hiciste nada malo, pues pide
perdón. Lo hiciste en tu mejor estado de conciencia; cuando amas a un
ser amado nunca haces nada que le pueda causar un daño. Cada uno de
nosotros hicimos lo que pudimos hacer a nuestro nivel de conciencia;
nuestro estado de conciencia hizo lo mejor. Todos hacemos en su
momento lo mejor que pudimos para nuestros seres amados y si no
hicimos algo, no nos podemos quedar en el pasado. Nuestros seres
amados saben que de corazón lo hicimos todo.
Los padres tenemos el sentimiento de que somos nosotros los que
dictamos cómo y para dónde tienen que ir nuestros hijos. Eso no es real.
Necesitamos aprender a respetar el libre albedrío de nuestros hijos.
No puedes vivir sintiendo que eres responsable de una decisión que
tomó un espíritu. Eso no es tuyo.
Hay que soltar el peso, porque quienes sienten culpa, empiezan a
castigarse y el peor castigo es pensar que cuando un ser amado ha transcendido, ya no lo tienes. Pero hay maneras de tener contacto con
ellos. Con la culpa, tú mismo te castigas y no puedes ni siquiera tener
ese contacto con él, porque te sientes culpable y te estás castigando a
no tener su presencia.

Sólo tienes que decirte a ti mismo: “yo me perdono, porque sé que todo
fue perfecto”; entonces ya no hay nada que perdonar.
No hay que enfocarse en las cosas negativas o si quedó algo pendiente
en ese momento. No hay nada pendiente, porque ellos están bien; ellos
lo saben. Los que debemos estar tranquilos somos nosotros.
Los tiempos son perfectos, no puedes cambiar las fechas; podría haber
cambiado la forma, pero la fecha nunca, iba a “salir” de todas formas.
La peor culpa no es la que sientes, sino la que dejas que te impongan,
porque esa culpa es de los otros; no te corresponde a ti. Cada uno tiene
su carga. No tenemos que dejar que los demás nos “contaminen” con
cosas que no son.
NO PODEMOS CAMBIAR UN DESIGNIO DE UN ALMA. Es imposible.
Valga un ejemplo, Jesucristo: un ser con un 100% de conciencia
expandida, capaz de levantar a los muertos. Él como hombre no pudo
evitar que lo crucificaran, porque eso era un designio de su alma, eso era
algo por lo que Él iba a pasar, lo había aceptado como un acuerdo entre
almas, para toda la repercusión que iba a tener en la humanidad y
necesitaba suceder. No podía haberlo evitado imaginando incluso que se
hubiera hecho invisible y no lo hubieran visto; pero aún así, no lo hizo.
No hay ni antes ni después, lo que tuvo que pasar en ese momento,
pasó. En las situaciones en las que uno no entiende tantas cosas es
cuando uno se siente culpable.
En muchos casos el objetivo principal de la partida de un ser querido es
que aprendamos el perdón y se active el amor en nuestras vidas. Si
después de transcender te sigues sintiendo culpable, estás dejando en
vano su muerte y estás cayendo en una situación de sufrimiento
autoinfligido por decisión propia.
No existen los hubiera, no existen los antes y después. Ese era el
momento perfecto para la transcendencia, y no se podía haber evitado
nada. Lo que hiciste, lo hiciste bien.
No existen las casualidades, las coincidencias, los azares o la suerte. Era su momento y había cumplido su estancia aquí.
Los seres que transcienden tienen su propio plan y no pueden ir en
contra de él. Él como ser ya transcendido sabe y entiende perfectamente
que así era lo correcto y fue su decisión.
Los seres transcendidos nos están enojados con nadie (ni porque no
pudieras salvarlo o no hicieras más), porque entienden perfectamente
todo lo que ocurrió.
El auto-castigo lo hacemos por cosas que traemos desde niños;
pensamos que lo que hicimos fue algo malo y realmente no hemos hecho
nada malo porque, nosotros amamos a nuestros seres queridos
transcendidos y los amamos aquí también. Cuando uno ama de corazón,
no se les puede hacer nada malo.
Para quitarnos el sentimiento de culpa de la mente tenemos que poner
en práctica una serie de soluciones como repetir: “nosotros hemos
hecho lo mejor para nuestros seres amados”, lo que hicimos fue lo mejor
a nuestro estado de conciencia en ese momento, era el momento
perfecto, no hay ni antes ni después.
Si es necesario, incluso puede llegar a escribirse: “los tiempos son
perfectos, no hay ni antes ni después, los hubiera no existen, lo
mejor que hicimos en ese momento fue lo mejor que pudimos haber
hecho porque era nuestro estado de conciencia.”
Soltemos el pasado, soltemos todas las películas negativas que traemos
arrastrando de ese pasado, lo que nos dolió. Todo eso sólo nos trae
pensamientos negativos (es como si volviéramos a abrir una herida una y
otra vez).
Los 3 perdones
En realidad, no se requiere, pero si nosotros individualmente sentimos
que tenemos que perdonar:
Perdona
Pide perdón
Perdónate a ti mismo
Estas 3 maneras de perdonar van a ayudar muchísimo a ir soltando lo
negativo y se va a ir convirtiendo en positivo.

Piensa en las cosas buenas que dejó el ser amado transcendido, en las
“bendiciones” que tienes actualmente (esto irá ayudando a quitarse las
culpas).
Elige bien con quién vas a compartir este tipo de sentimientos que son
muy importantes; si lo compartes con una persona negativa, que no está
sana, que está sufriendo, que tiene mucho dolor: ¿qué te va a transmitir
a ti? (puede que te transmita culpabilidad a ti).
Transmite esa información a personas que realmente están sanas y
personas que realmente te pueden guiar.
Hay un dicho: “si tu problema se puede resolver, ¿de qué te preocupas?,
y si no se puede resolver ¿de qué te preocupas también?
No te machaques con si pudiste o no pudiste, acepta las cosas.
En el proceso de sanación, se complementa la culpa con el aceptar, con
el reconocer y con el soltar.
Es importante que reconozcas la situación, la aceptes y que la sueltes
para que no te esté machacando.
Apunta en una libreta todas las culpas que sientes de tu ser amado
transcendido, que es lo que está machacando, toda esa culpabilidad que
traes y transfórmala en algo positivo, en algo de amor, en las bendiciones
que tuviste con tu ser amado y con las que sigues teniendo, ¿qué te
dejó?, ¿para qué te sirvió esto?, ¿qué aprendizaje tienes que hacer?. En
vez de que te preguntes el porqué transcendió: ¿para qué
transcendió?.
Porque todo esto que nos está pasando es para nuestra evolución.
Si la persona no quiere ayuda o no quiere salir adelante, nosotros no
podemos hacer nada, no podemos entrar dentro de las personas para
ayudarles a que fluyan. No pudiste hacer nada diferente de lo que hiciste
o no hiciste, porque él ya traía ese tiempo y ya había tomado la decisión
de que fuera de ese modo.
Nadie es responsable de que una persona se sienta con ganas de estar
o no estar aquí, porque eso sería demasiada carga.
Cuando llega el tiempo de cada persona, es algo que los demás no
pueden evitar.
En el acuerdo de almas, cuando se hizo el plan de las transcendencias,
cada persona no puede intervenir porque no se puede interferir en la
decisión que cada Alma toma, ya que originaría cambios que no son
correctos. ¿Les hace mal a las almas llorar mucho por ellas?
No les hace mal, puede que se inquiete un poquito, pero no es malo,
porque en el plano espiritual no es malo ni negativo; si necesitas llorar,
pedirle perdón o hacer lo que tengas que hacer para que vayas soltando
esa culpabilidad, ¡házlo!.
La culpabilidad, ¿es un proceso normal?
Es un proceso normal que todos lo pasamos. Dependiendo de nuestro
estado de conciencia dependerá de que lo tengamos arraigado o lo
vayamos a soltar.
Cada uno tiene un proceso individual de crecimiento y eso no se puede
pausar o decirle que “no sienta la culpa”. Lo que hay que tratar es de
evitar estar remordiéndose en sufrimiento, dolor o en apegos. Cada uno
lo va a hacer en su momento, cuando tenga que soltar la culpa, ese dolor
y ese sufrimiento, dependiendo del estado de conciencia de cada quien.
Cada uno lo va a hacer a su modo, en el momento adecuado; puede
ocurrir de repente, tal vez un libro o un momento sea el detonante, para
que lo veas de otra manera.
Dependiendo del estado de conciencia tenemos que vivir las distintas
etapas.

¿Por qué últimamente se oye tanto hablar de suicidio?
El ser humano como ser humano, en realidad no toma ese tipo de
decisiones, quien toma esa decisión es el Alma. Cuando llega el
momento en el que tiene que abandonar el cuerpo, en ese instante lo
que sí tiene que decidir el alma es de qué manera va a salir del cuerpo.
Entonces observa todo el abanico de posibilidades que tiene, llega a una
porque todas las demás no eran beneficiosas o no iban a impactar de la
manera que lo hace por ejemplo el suicidio.
Este tema no es algo de ahora; de toda la vida ha habido suicidios,
porque finalmente todos nos suicidamos, todos decidimos en qué
momento vamos a salir; es el Alma la que decide en última instancia en
qué fecha saldrá del cuerpo y del modo que va a ser (puede ser después
de un camino de larga agonía, porque enferma; puede ser en accidente o
puede ser llevado a cabo por la propia mano).
La decisión no es únicamente del Alma y es egoísta, la decisión se
genera entre todas las almas que están inmiscuidas en esa vida (todas las personas de alrededor) e incluso cuando las muertes son sonadas y
muy fuertes, generan también un impacto en la sociedad en muchas
ocasiones.
Como humanos tenemos el concepto de bueno y malo y por eso
podemos etiquetar la muerte en que sea mala. La manera en que tuvo de
transcender el ser amado era perfecta, no podía haber elegido de otra
forma porque así lo determinó su alma.
Cuando nuestro ser amado transciende de forma violenta, pensamos en
cuáles fueron sus últimos momentos; está documentado que el alma,
aunque todavía siga conectado con el cuerpo por el cordón de plata, pero
ya el alma está fuera del cuerpo y de esa manera no siente miedo ni
dolor ni angustia ni pesar. Al contrario, el Alma lo que está
experimentando en realidad es una inmensa paz, se está dando cuenta
de que está sucediendo lo que es necesario que ocurra, en ese momento
sabe que eso es lo que tiene que ser y está bien, aunque el cuerpo esté
todavía vivo e incluso en el caso de una muerte violenta, con agonía, por
ejemplo cuando torturan a alguien; el cuerpo físico tiene reacciones por
su sistema nervioso central,pero el alma ya está desconectada de ese
dolor y lo que registra el alma está fuera del dolor. Cuando ya salió de su
cuerpo, el registro del alma no tiene nada que ver ni con sufrimiento, ni
con dolor. Ya no hay enlace cuerpo-alma.
Aunque los veas sufriendo de forma física (eso es lo que captas o
percibes) o incluso estando ya en coma, el espíritu ya no está, ya ha
salido como forma de autoprotección de nuestro espíritu, para no sentir
nada físicamente, se desconecta automáticamente.
Es 100% responsabilidad nuestra para sanar.
“Cuando cambias la manera en que ves las cosas, las cosas que ves
cambian” (Wayne Dyer).

Es muy importante que cambies el enfoque, supone una diferencia
importante: se va la culpabilidad, se toma responsabilidad, te pones en
activo y vas para arriba.
Los que ya transcendieron, ¿están de alguna manera con nosotros?
Por supuesto que sí. Ellos nos enseñan todo el tiempo que están con
nosotros, solamente que, si sientes culpa, no vas a dejar que lleguen los
mensajes que ellos tratan de dar para que nos demos cuenta de que
están aquí. Por eso es necesario deshacerse de la culpa, porque la culpa
requiere castigo; si sientes culpa, te vas a estar castigando y una forma
de castigarse es no viéndolos ya, no percibiéndolos. No permitas esto. Extrañar al ser querido es algo normal, pero estás dejando pasar
muchísimas nuevas experiencias.
Cuando estamos sanando, extrañamos porque tenemos un apego muy
arraigado, porque todo lo que aprendimos era de manera física y con un
apego muy grande y no nos enseñan a no apegarnos. Hay que aprender
a vivir una nueva experiencia de manera espiritual con tu ser amado.
Cuando empiezas a entender muchas cosas, empiezas a estar más
tranquilo y entonces puedes tener comunicación con tu ser amado, pero
hay que abrir la mente y el corazón y también informarse, leer y
documentarse sobre el tema, no esperar que vaya a llegar por sí solo.
Cuando estamos preparados, en su momento, empezamos a sentir todas
esas cosas.
Los seres transcendidos están a la velocidad del pensamiento, si piensas
en ellos y dices su nombre, en ese momento obtienes la respuesta; eso
que piensas dentro de ti, es la respuesta de ese ser.
Soñar con el ser amado transcendido no tiene nada de malo, mándale
amor, bendición, agradecimiento, permanecer tranquilo y todo esto
generará algo positivo en tu vida. Pon todo de tu parte para abrir tu
mente y tu corazón.
Pon en un espejo: “yo soy amor. Todo es perfecto”, así cada vez que
lo veas, te miras a los ojos y lo repites, esto va a originar una diferencia
en ti y te va a quitar la culpa.
Paz y tranquilidad para tu mente, y mucho amor en tu corazón.

Bibliografía
Relacionada con el tema de la trascendencia:
Elizabeth Kubler-Ross: ‘La muerte: un amanecer’ (se puede ver
también en youtube)
Libros de Brian Weiss: ‘Muchas vidas’, muchos maestros’
‘Lazos de amor’, ‘Muchos cuerpos, una misma alma’.
Libros de Robert Schwartz: ‘El plan de tu alma’, ‘El don de tu alma’
Dannion Brinkley: ‘La luz me salvó’ (revelaciones sobre lo que sucede
después de la muerte y una guía desde el más allá acerca de cómo
deberíamos vivir hoy en día).
Sobre el tema de acuerdo de almas:
Alberto Villoldo: ‘Los acuerdos del alma’
Keyssi Patiño: ‘Acuerdo entre almas’


