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ENCIENDE TU LUZ…

Un anciano sabio dijo:
“Esta vida a veces no es justa, pero aun así, es buena porque no tenemos otra.
Que no merece la pena malgastarla con lamentos, porque es demasiado corta
y cuando aprendemos a vivirla, ya nos tenemos que ir. Por eso, hay que vivirla
intensamente».


Que el trabajo es importante, pero no te cuidará cuando estés enfermo. Tu
familia y tus amigos sí lo harán…
, no los pierdas y dedícales tiempo y amor.
También dijo que no hay que comparar nuestra vida con la de otros, porque no
sabemos cómo ha sido su camino para llegar hasta ahí. Quizás si pudiéramos
ver todos los problemas de los demás, nos quedaríamos con los nuestros. La
envidia nos hace perder el tiempo y la razón y TÚ ya tienes todo cuanto
necesitas.
Comentó que había que hacer las paces con el pasado, para no arruinar tu
futuro.
Que a veces llorar con alguien alivia más que llorar solo.


Que no perdamos tiempo en discutir y pelear. Que en ocasiones hay que estar
de acuerdo en ‘no estar de acuerdo’.
Habló de la amistad, de lo bello que es compartirla y lo importante que es
conservarla; de lo cruel que es traicionarla y de lo duro que es perderla.
Me animó a buscar la belleza allá donde nadie la supo encontrar, porque no
supieron mirar; a entender al alma por encima de la razón; a parar el tiempo y
renunciar al odio.
Me dijo: “encuentra tu camino, abandona todo lo que no te sea útil o hermoso y
enciende tu luz.


Cualquier día puede ser un día especial. ¡Sonríe!, los milagros están esperando
en cualquier rincón; no importa si algún día estás mal, sal a la calle, respira
hondo, ama y siente la vida. Por mala que sea tu situación, en algún momento
habrá de cambiar. Si te han hecho daño, perdónales a todos. Todo lo que
importa es que al final del camino hayas y te hayan amado. Enciende tu luz,
enciende tu luz porque la vida no está envuelta con un lazo, pero sigue siendo
el mejor regalo”

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